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sábado, julio 11, 2020

La historia de la enfermera que debió aislarse y recibió el apoyo de sus vecinos

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“Todas las mañanas nos comunicamos entre nosotras para saber cómo está cada una”, dice Jésica, una de las enfermeras del Hospital Humberto Notti que tuvo que aislarse por el brote de contagios que se produjo allí.

Vive en Barriales y, cuando se conoció la noticia en ese pueblo de Junín, un grupo de vecinos entró en pánico e hicieron circular alertas y escraches por Whatsapp, pero otros comenzaron a solidarizarse con la enfermera y su familia y le llevaron mercadería, viandas y le dieron apoyo anímico.

Jésica es una de los 20 profesionales de la salud que trabaja en el  SIP (Servicio de Internación Pediátrica) 5 del Notti, el servicio de clínica general. Después de que el jueves se informara que una enfermera había dado positivo de Covid 19, todo ese equipo quedó aislado.

“Cuando se contagió, fue un cimbrón. Creo que fue un cimbrón para todos, desde los directivos a nosotros, porque hasta ese momento veníamos bien. La colega que se contagió tuvo la desgracia de contagiarse de su hermana que, a su vez,  se contagió yendo al médico”, cuenta Jésica, en su casa de Los Barriales. “Ahora estamos todas aisladas, pero escribiéndonos siempre, juntas, preguntando cómo está cada una”, agrega.

“El SIP 5 está cerrado. Además del primer caso, hay otras dos colegas que han dado positivo y hay tres internadas, esperando resultados. A todas nos irán haciendo el hisopado pero, en principio, tenemos que estar aisladas hasta el 6 de julio”, cuenta.

Jésica tiene 38 años. Nació en El Carrizal pero desde los 7 vive en Barriales. “Cuando era adolescente cuidé a mi abuelita, que estaba muy mal. Le ponía el suero, la atendía en todo y desde ahí comenzó a interesarme el cuidado y estudié enfermería”, dice. Desde hace 13 años ejerce la profesión y desde hace 10 que trabaja en el Notti.

En Los Barriales viven, en la casa principal sus padres, que tienen 73 y 68 años, y en la parte de atrás está la segunda vivienda, en donde Jésica vive con su marido Sebastián, empleado municipal, y sus hijas, de 3 y 15 años. Todos han quedado aislados, cumpliendo con los protocolos, desde el jueves pasado cuando se detectó el primer caso en el Notti.

Cuenta que, cuando comenzó la pandemia, para las enfermeras del Notti “el primer tiempo fue de incertidumbre, no sabíamos bien qué se venía. Veíamos las noticias de Italia y España y en mi casa por momentos hubo momentos de angustia, de llanto”.

Dice que “con mi esposo incluso pensamos que yo me alquilara algo, para no tener contactos con ellos, especialmente por mis papas, que son grandes, y por mis hijas, que son chicas”.

Jésica sostiene que en el servicio de enfermería “mis colegas esperaban contagiarte de un paciente, pero no de otra colega, pero igual siempre seguimos cumpliendo todos los protocolos. Estábamos bastante tranquilos, porque los casos en el Notti daban negativos y nos sentíamos un poco más relajados psicológicamente”, pero finalmente “cuando apareció el primer contagio fue un cimbrón”.

¿Cómo tomó tu familia esa noticia?

– En el primer momento se asustaron. Mi hija, la de 15, tuvo una mezcla de sentimientos y sintió  miedo por sus abuelos. Me dijo: ´La gente grande se muere, ¿qué va a pasar con mis nonitos?´. Pero le expliqué que era un aislamiento preventivo, que hay que esperar. Hoy estamos sin ningún síntoma”.

En Barriales la primera reacción de algunos vecinos no fue muy buena. “Me llegaron audios, diciendo que éramos una mierda, que estábamos (la familia) todos infectados, que andábamos en la calle y que nos denunciaran. Decían que nadie se nos acercara y habían hecho circular mi foto del perfil de Facebook, calificándome como ´la infectada´”.

Pero, inmediatamente, “surgió lo bueno. La gente comenzó a mandarme mensajes y nos empezaron a traer cosas, incluso gente que ni siquiera conozco. Fue increíble la cantidad de gente que se ha acercado. Incluso me contactaron personas de un merendero, que pese a tener cero recursos, me preguntaron si necesitábamos que nos trajeran algo. Esto es muy gratificante”.

Jésica está en su casa. Espera que la vayan a hisopar. Por ahora ella y su familia estarán aisladas hasta el 6 de julio.

Después volverá a trabajar. Volverá al frente de batalla.

Por Enrique Pfaab

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